Historia
El árbol de pistacho tiene una muy larga, rica e interesante historia, llena de leyendas y curiosidades.
Los arqueólogos han encontrado evidencias del origen de este árbol en la zona de Turquía, Líbano, Siria, Irak, Irán, la zona del Caucaso y Afganistán, donde crecían en estado salvaje en las zonas mediterráneas de clima desértico, con secos y calurosos veranos, inviernos fríos y suelos pobres, pedregosos y salinos.
Excavaciones en la zona de Jarmo, en el noroeste de Irak muestran que el fruto del pistacho era una alimento común por el año 6700 A.C. Su alto valor nutricional y la posibilidad de largos meses de almacenamiento los convirtió en un alimento indispensables en los viajes de los exploradores y comerciantes de épocas antiguas y, junto con las almendras, fueron transportadas por los viajantes comenzando por el emperador Vitellius que los llevó a Roma en el año 50 A.C. y de allí se expandió por la zona de mar Mediterráneo.
Los árabes conocieron los secretos de las comidas de los Persas y expandieron el cultivo del pistacho llevándolos a sus asentamientos del sur de España (Andalucía) y Sicilia en la época medieval e introduciéndolo como parte de su cultura y costumbres culinarias. Los comerciantes de la Ruta de la Seda que conectaba Europa con China lo utilizaban como alimento.
Antes del año 1850 los frutos del pistacho fueron introducidos a Estados Unidos para ser consumidos entre los descendientes e inmigrantes de la zona de medio Oriente. Se vendían pintados de color rojo para llamar la atención de los compradores y para cubrir manchas de las cáscaras ocasionadas en el método de cosecha. En 1854 se llevaron plantas de pistacho con el objeto de seleccionar variedades aptas para la zona; allí surgió la variedad actualmente más utilizada que se denominó Kerman por la ciudad de Irán que le dio origen. A fines de la década del 70 comenzó un boom de explotación comercial en la zona central de California.
Las primeras plantas que llegaron a nuestro país con fines comerciales fueron ingresadas a principio de los ´90 por Juan D. Bravo y Marcelo Ighani, luego de viajes de investigación y asesoramiento a la zona del Valle de San Joaquín en California.